May 14
"Que esta noche no me acuesto, que vengo de borrachera" Rumba flamenca.

"Que esta noche no me acuesto, que vengo de borrachera" Rumba flamenca.

Era un día más. En realidad ya era de noche, por tanto era una noche más. 18 de Julio y Paraguay, nada extraño. Delincuentes por todos lados, el carro de chorizos lleno de gente con sus jugos gástricos, dispuestos a desintegrar la ingesta, el sabor tan ansiado, atraídos por la mezcla de aromas entre grasas, carne y aceite quemado. El Domingo era frío, difícil de resistir en las esquinas. Salimos del teatro, los 4 caminamos juntos algunas cuadras.
Apenas eran las 22 hs. Luego de la función pasamos por “La Pasiva” a tomar unas cervezas y comer sabrosas muzzarellas que rápidamente se enfriaron porque alguien prefería sentarse afuera, “para poder fumar”, se excusó.

En este momento estábamos en el punto de inflexión, 18 y Paraguay. Facundo iría con rumbo Norte, hacia el Palacio Legislativo, Andrea y yo en rumbo Sur, hacia la rambla y Diego caminaría hacia el punto cardinal del medio entre el Norte y el Sur…
Terminábamos de comentar algunos sucesos cuando a distancia vi a un pichi que se acercaba con su mejor cara de loquito. Traté de disimular mis pensamientos en ese momento, porque comenzaba a sentir violencia hacia aquel sujeto que solo se limitaba a caminar directamente hacia nosotros. Para ese entonces, solo quedábamos Andrea, Facundo y yo.

El sujeto en cuestión caminaba en zig zag y traía puestas ropas andrajosas dignas del peor mendigo. Moreno, rostro sucio y alcohol corriendo por sus venas en cantidades industriales.
Mientras charlábamos, el ebrio se aproximó; yo había puesto mi cuerpo de  perfil hacia él para poder verlo sin que lo notara, al acercarse a menos de 2 metros volteé mi cuerpo y lo miré a lo que reaccionó diciendo:

- Tieneee librdeetaa pada caminar? – Preguntó arrastrando la lengua.
- Lo quééé??  - Respondí con violencia en el tono de voz.
- Quééé sshhiiiii tieeeeenneeee lliiiibbbdddeeettaaa paaadaa caminar? – Insistió el sujeto, mientras el alcohol penetraba por mis fosas nasales.
- Peeerooo, vos me estás jodiendo?? – Respondí con mi mejor cara de enfermo mental, delirante y asesino.

El olor a chorizos parecía aumentar a medida que el individuo se ponía más pesado, esto generaba en mi rostro una imagen cada vez más criminal, para ese momento ya estaba de espaldas a Facundo y Andrea preparando una destructiva agresión contra el inspector de tránsito frustrado.
El señor ebrio que solicitaba libreta de conducir para peatones comenzó un monologo imperdible que aquí transcribo:
- Lossshh tiipoossh que camiinaaaan pod la calle, tienen que teneeed libdeta, porque después la gente los mata, viene un autdo, le paza por arribaaa y naaadieeee saaaaaaaabeee quien essh por no tenerrd libdeta, así no puedee ser…pero si vos no teneees, cuidate, te van a paaaasarr pod adribbaa.

Se alejaba lentamente, tomándose de las paredes de los comercios mientras nosotros nos mirábamos, perplejos. Mis nervios estaban alerta, pero el riesgo había pasado. Desde el carro de chorizos nos miraban y comentaban la situación. Algo estaba fuera de lo normal, pero nunca supe si eramos nosotros o una vez más, el borracho tenía razón.

Alejandro Barrios

Tagged with:
preload preload preload