Dic 26

La familia llegó temprano. Se veían como pocas veces antes, unidos, sonrientes, sin conflictos. Todo parecía anormal.
El aroma que llegaba de la cocina era un placer, podía distinguir claramente el pollo en el horno y las ensaladas comenzaban a aparecer por la mesa.
De repente algo cambió el perfecto ambiente que como pocas veces vivía. Las explosiones me aturdieron, rapidamente me escondí bajo la mesa, y la perra me observaba invitándome a protegerla, le dí un abrazo y sentí que el lugar se venía abajo. Los gritos eran ensordecedores, todos se movían a gran velocidad, gritaban mi nombre pero estaba tan aterrado que ni siquiera podía moverme.
Desde abajo de la mesa lograba ver el reflejo en unos vidrios y en ellos las explosiones de la calle, el olor a pollo había desaparecido y la polvora ganaba todos los ambientes.
Sentí temor, pánico, horror y deseos de morir. Decidí que no era un buen lugar para permanecer y preferí huir, la perra me observaba con ojos aún más temerosos y aullaba mientras me veía salir corriendo.
En el camino fui tomado por las axilas y llevado al aire como si realmente no pesara nada, el menor de mis tios reía mientras me llevaba, y yo temblaba en sus brazos.
La puerta estaba abierta y daba a un gran y oscuro corredor, veía sombras que se movían, todas en dirección a la calle, nosotros las seguimos.
No podía parar de temblar, sentía frío y las voces de todos eran cada vez más lentas y graves, bajamos las escaleras y nos encontramos con la puerta de calle, algunos vecinos estaban allí, entre gritos y abrazos comenzaba a confundir a mis familiares con mis vecinos.
Una explosión cerca nuestro causó un gran desequilibrio y mi tío me dejó en el suelo, mis ojos estaban llenos de lágrimas y quería huir, la guerra nos rodeaba, gritos, llantos, explosiones. Era el fin del mundo como lo conocía.
En ese momento se acercó Alberto, el vecino del primer piso. -Feliz Navidad!! – Dijo. Mientras mi tío traía una bengala encendida para mí, comencé a llorar.

ale.. me encantó ya estaba esperando que escribieras!!!
espectacular!!
un beso grande y espero el próximo!!
jajaja estaría bueno que contaras como son las reuniones con los chiquilines!! jaajjajaja
besoss a la flaca
Me gustó, está contado con la frescura de un niño, me inspiró a seguir con mis cuentos me acordé de uno de mis grandes terrores infantiles vinculado al carnaval, yo le tenía pánico a los cabezudos era unos monstruos infernales hasta que un día en un corso barrial, por la calle Rivera uno se apiadó de mi , se sacó el armatoste que tenía encima y me dió dulcemente la mano transformando mi llanto en sonrisa……..Un beso, de niño a nño del alma.
Es espectacular, me recuerda al día del rayo en mi casa.
Cuando uno es niño confunde todo, se deja llevar por las primeras sensaciones y crea universos en la mente que relaciona con lo conocido, con sus mayores temores y de ahí los miedos que de pronto quedan en nosotros por siempre y los reflejamos en otras situaciones en nuestras vidas.
El relato es claro, y lo fuiste llevando por buen camino. Y es como te he dicho en anteriores comentarios, hay talento. Uno va creciendo con el tiempo, se va formando y la práctica ayuda, pero todos nacemos con talentos especiales, sólo que debemos descubrirlos. Seguro que lo tuyo es la literatura.
¡Adelante!
te dejo un beso.
Me gustó mucho amor! Como la generalidad de tus creaciones, es natural, fresco… En fin, transmite (para mí) mucho de lo que sos. Admiro tu capacidad para expresar, para contarnos, situaciones propias y ajenas, a veces tan personales, y para hacerlas llegar con tanta naturalidad, tan reales y a su vez fascinantes. Ya te dije que me pone muy feliz que hayas comenzado la licencia produciendo! Tenés una inspiración y un ímpetu que hasta me dan ganas de arrancar a mí, jeje!! Te amo.