
"Niño, deja ya de joder con la pelota..." J. M. Serrat
Todas las noches llega antes del comienzo del partido con sus padres, abuelos o hermanos. A él no le importa quién lo lleve, solo estar allí.
Joaquín es un niño de 7 u 8 años, normal, feliz, con ojos de soñador y expresión pensante. Cada vez que hay partido, él necesita estar al lado de la cancha, observar, escuchar la charla técnica, aprender e incluso dar alguna recomendación a los jugadores del plantel. Entra a la cancha cada vez que un director técnico pide 1 minuto de tiempo para organizar su estrategia. Joaquin tiene su pelota y tira sin parar, elude a los otros niños, muestra lo que sabe hacer y está atento a cada rebote, para tomarlo, correr, volver a eludir a sus rivales de turno y tirar una vez más. Sus lanzamientos son desde atrás de la linea de triple y siempre entran o al menos pegan en el aro, todos lo observan y comentan sobre su juego, él no lo sabe, pero por suerte, tampoco le interesa.
Solo desea estar en la cancha, “la de los grandes” le escuché decir una vez, pisar la misma madera y convertir en el aro en el que sus ídolos lo hacen, sentarse detrás de ellos y saludarlos con un “choque los cinco” cuando los jueces llaman a los jugadores para reanudar el juego.
Joaquín tiene una relación especial con los árbitros del basquet nacional. En una ocasión, corrió hacia uno de ellos, invadió la cancha y cuando el referee lo observaba con ojos de asombro y el cuerpo paralizado ante semejante situación, nuestro héroe no dudo un instante y llevó a cabo el acto que todo ser humano anheló en algún momento de su vida, patear en los tobillos al maldito que tanto había perjudicado a su equipo. El referee no pudo más que sonreír y bajar la mirada para disimular la verguenza, mientras el pequeño niño volvía corriendo al lado de su famila y la cancha llena de espectadores, tanto a favor, como en contra de la medida disciplinaria adoptada por el joven fanático del deporte, explotó en risas para olvidar cualquier otro problema anterior.
Para Joaquín su equipo jamás jugó mal, si pierde Cordón, la culpa es de los jueces.

Quiero agradecerte por este comentario tan sincero que me dejaste en el blog. La verdad llegó a emocionarme.
Justamente hoy empecé a hacer las prácticas en Cordón con Rodrigo de Armas porque estoy terminando el Nivel 1 del Curso de Director Técnico.
Es un sueño estar haciendo la práctica en Cordón y aunque solo dura 3 meses pienso aprovecharlo y disfrutarlo como si fuera mi trabajo.
Esperaba ver a toda la hinchada reunida hoy, pero se suspendió por lluvia para mañana. Así que se nos hace desear un día más.
Vuelvo a agradecerte el comentario. Es un placer encontrar más gente hincha de este deporte y más aún si son hinchas de Cordón
Un gran Abrazo Cordonense!
Alejandro Barrios
LA ULTIMA FRASE LO RESUME TODO, TENGO 48 AÑOS Y SOY FANATICO DE CORDON DESDE LOS 11 Y MI HIJO DE 15 DESDE LA CUNA,CORDON NUNCA JUEGA MAL, SIEMPRE NOS COCINARON LOS JUECES COMO EN EL PASADO ROBERTO FERNANDEZ, SEBASTIANI, FARES O EL MAS DESPRECIABLE DE TODOS DONATO RIVAS, EN LA ACTUALIDAD NIETO, GLASS, DUTRA HIJO Y TANTOS OTROS,ES EL KARMA QUE DEBEMOS SOPORTAR LOS CORDONENSES,UN EQUIPO QUE NUNCA LE FUE SIMPATICO A LOS JUECES Y QUE POR SUERTE TODO LO QUE GANO SE LO DEBE A SUS JUGADORES,TECNICOS, DIRIGENTES Y EN ESPECIAL A TODOS LOS JOAQUINES O SEA A SU MARAVILLOSA HINCHADA.NADA MAS.ABRAZO CORDONENSE.
Es muy bueno este relato!!! Lo adoré al leerlo! Y puedo sentirlo muy mío también porque conozco a Joaquín, el real y el imaginado… Suerte que existe!!! Gracias amor por hacerme partícipe desde la creación de esta historia!!! Sin decir que la que nos “enseñó” a Joaquín fue nuestra amiga de Cordón!!! Jajaja!!! Besooo!!! Te amo.
Joaquín es tan importante en la vida de Cordón, como tu relato que lo inmortaliza.
¡Muy bueno!
Y espero que sigan surgiendo esos personajes citadinos, apareciendo ante tu mirada y creciendo tu capacidad de atrapar sus momentos y plasmarlos en letras.
¡Adelante!
te dejo un beso.