Jun 08
Son las 8:00 A.M. una vez más, ya es hora, tienes que levantarte;
- ¿por qué no me escuchas? -
Ayer a la noche no me trataste así, me tomaste entre tus manos y, con tus dedos, jugaste conmigo, mientras yo, servicial y feliz lo disfruté.
Fue lo que pediste, a las 8:00 A.M. debía despertarte; en fin, es mi función, porque la casa me mira muchas veces en el día, pero solo a la noche dedicas tiempo, ese tiempo que yo te muestro, para que puedas programarme y digas a que hora quieres que te llame, luego me golpeas para que me vuelva a hacer silencio, y escuchas mis agujas, hasta besarla en sus labios y dices – Hasta luego -

